Soy un escritor INDEPENDIENTE de una poesía social-amoroso-simpaticona
con aires de prosa, cositas colgando y ciertos adornos.
De sentencias y olores del barrio y del amor,
de perros paseando, gambetas inmaculadas,
caminatas, tíos copeteados, piquitos, y niños corriendo.
Una especie de poesía Juvenil, sin palabras ni oraciones difíciles.
Con un poco de humor, orégano y cúrcuma.

Después edito, imprimo, encuaderno, distribuyo y vendo yo mismo
con amor y también con la colaboración de amigos hermanos,
viajeros y caminantes copados de la misma movida...locuras locas de la AUTOGESTIÓN.

21/9/15

CUANDO SE VOLÓ EL TECHO

Mi casa era una casa común con paredes, piso y techo. En un costado una cocina, y más o menos por atrás un baño.

Mi familia era una familia común con hermanos, padres y perros. En un costado una mamá en una cocina y más o menos por atrás un papá en una tele.

Mi hermana con un teléfono, mi hermano con un teclado, mamá con la cuchara y papá con el control remoto.

Cada uno con sus cosas, cada cosa con su dueño, cada dueño con cada cosa, cada cosa en su horario.

Nada se mezclaba con nada, ni nadie con nadie, ni mamá con el galpón, ni papá con el delantal, porque había cosas que hacer o porque hacer siempre se hizo igual.

Pero un día se nos voló el techo, y se cortó la luz. Entonces vimos que arriba había unas estrellas hermosas. Y nos acostamos y las miramos y nos juntamos bien porque hacía frío.

Y descubrimos como era cada uno. Y jugamos al dominó y al tuti fruti. Y cuando vino la luz ni la prendimos. Y cuando vino el techo no lo quisimos. (lo trajo un vecino)

Y me parece que mi hermana escondió la tele en un cajón y mamá convirtió la computadora en una olla. Por eso con mi hermano hicimos un guiso, y papá lavó los platos.

Y entonces se empezó a mezclar todo, y así todo desordenado nos dimos cuenta que todos éramos más lindos.

Y a veces no encontrábamos las medias, ni los vasos, pero encontrábamos las caras con más dientes y las espaldas con más abrazos.

Yo vi que mi papá tenía la parte de adelante de la cara, porque con la tele no se le veía.

Y había un montón de canciones en el lavadero que nunca habíamos cantado.

Agarramos primero las más aburridas y después las más bellas y las trajimos más cerca de la cama para cantar mirando las estrellas.


 

 
 
 
 
.jAvieR
www.javiermascaro.blogspot.com


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