24/1/12

mejor vayamos en bici

Mejor vayamos en bici
mejor vayamos bien sueltos
para poder saludar al barrio
pedaleando los colores del día ahora
del lugar aquí

mejor saquemos los audífonos
y dejemos caer una canción por el camino

mejor movamos el cuerpo
y no dejemos que nos muevan
salvo los que nos mueven con amor

mejor que nos limpie el viento y que nos seque el sol

mejor pensemos en el otro
mejor vayamos en bici

18/1/12

sentado en camión

En un camión largo y rojo

por un camino largo y gris
va el señor del camión
sentado en el camión
con un paquete de galletitas.


Paga caro los peajes
por andar en un vehículo con muchos ejes
y tiene una tos ronca
y una barba crecida.


Como maneja un camión
para a comer en bares ruteros
donde atienden mujeres redondeadas
llamadas Elsa, Mari, Rosa o Ester.


Por parar en estos bares
tiene inhabilitado el primer botón del pantalón


Pero por manejar un camión
cobra bien a fin de mes
y ve poco a sus hijos.
Por manejar un camión
su esposa
reclama
rezonga
e implora
por una tarde en familia.


Pero él se refugia en ese habitáculo.
Repleto de colgantes,
imanes
y dibujos
y sus ojos se clavan en el horizonte de una ruta.

4/1/12

una mujer

Había dos veces una mujer;

una vez de día
y una vez de noche.
Todo el día y toda la noche.
Entonces había siempre una mujer
para que no me olvide del instinto.

Había una mujer con una sonrisa
que me perseguía por todos los pensamientos
y los rincones.
Y con el viento en la bicicleta se ponía más insistente.
Con el sol y con la luna.

Había dos veces una mujer;
Una vez cuando la veía;
hermosa,
de adelante, de atrás
y de los costados
emanando sonidos hermosos
perfectamente ecualizados.
Y otra vez cuando sin verla, la sentía
por adelante, atrás
y en los costados.


Había unas cuantas veces,
una mujer
que me inundaba.
Y salían las flores y las ciruelas.


Había una vez una mujer
en el medio de mi frente y de mi lengua
que desparramaba rojos.

Pero un día,
colorín colorado,
se destiñó.

Se me salió por algún agujero.

dos o tres

ojalá
no sepa tu nombre
pero sepa tus mañanas.
Dos o tres.
y que en esas mañanas haya un perro peludo recostado en el suelo 
café con leche
y unos besos que me alcancen hasta hoy.

DESPELOTE

Disculpa si me gustas así como desaforadamente, lo que pasa es que cuando te descubrí y me llevaste para adentro de tus soles, se me sol...