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Mostrando las entradas etiquetadas como poesía

mejor vayamos en bici

Mejor vayamos en bici mejor vayamos bien sueltos para poder saludar al barrio pedaleando los colores del día ahora del lugar aquí mejor saquemos los audífonos y dejemos caer una canción por el camino mejor movamos el cuerpo y no dejemos que nos muevan salvo los que nos mueven con amor mejor que nos limpie el viento y que nos seque el sol mejor pensemos en el otro mejor vayamos en bici

sentado en camión

En un camión largo y rojo por un camino largo y gris va el señor del camión sentado en el camión con un paquete de galletitas. Paga caro los peajes por andar en un vehículo con muchos ejes y tiene una tos ronca y una barba crecida. Como maneja un camión para a comer en bares ruteros donde atienden mujeres redondeadas llamadas Elsa, Mari, Rosa o Ester. Por parar en estos bares tiene inhabilitado el primer botón del pantalón Pero por manejar un camión cobra bien a fin de mes y ve poco a sus hijos. Por manejar un camión su esposa reclama rezonga e implora por una tarde en familia. Pero él se refugia en ese habitáculo. Repleto de colgantes, imanes y dibujos y sus ojos se clavan en el horizonte de una ruta.

una mujer

Había dos veces una mujer; una vez de día y una vez de noche. Todo el día y toda la noche. Entonces había siempre una mujer para que no me olvide del instinto. Había una mujer con una sonrisa que me perseguía por todos los pensamientos y los rincones. Y con el viento en la bicicleta se ponía más insistente. Con el sol y con la luna. Había dos veces una mujer; Una vez cuando la veía; hermosa, de adelante, de atrás y de los costados emanando sonidos hermosos perfectamente ecualizados. Y otra vez cuando sin verla, la sentía por adelante, atrás y en los costados. Había unas cuantas veces, una mujer que me inundaba. Y salían las flores y las ciruelas. Había una vez una mujer en el medio de mi frente y de mi lengua que desparramaba rojos. Pero un día, colorín colorado, se destiñó. Se me salió por algún agujero.

me gusta

Me gusta una poesía que nadie quiere escribir porque tiene la palabra ajenjo. Me gusta una mujer que me crucé hace dos lunes en una esquina,  que iba con la bolsita del pan y  la boca llena, producto de haberse tentado con una flautita. Me gusta una ventana sin cortina, en una casa de ituzaingó y una nena jugando a través. Me gusta un perro que ya me conoce y me sigue ladrando cuando paso, aunque ya me tutea. Me gusta un nene corriendo en un campo sin autos. Me gusta antes de tocar el botón, mirar el inodoro y desconfiar de que todo eso me haya salido de adentro. Me gusta un hermoso día de lluvia y cielo color negro. Me gusta un hermoso color negro en la piel de una persona. Me gusta un tero caminando por Merlo Norte. Me gustan los crayones jovi. Especialmente el verde oscuro. Me gustan las abuelas de plaza de mayo. Me gustan las plazas. Me gusta mayo. Me gustan las abuelas. Las abuelas que tejen un pulóver para un nene que corre por el campo. ...

invitación

En la mitad izquierda de una semana celeste con la caca de un perro que nunca conocí en la alpargata blanca te invité a volar en un avión de papel hasta Cañuelas,  todo x ruta 3. Un avión de papel que hice con una hoja de matemáticas cuadriculada. Que me quedó medio mocho Y tuvimos que arreglarlo en la mitad del viaje y supiste que los papás y los aviones de papel no somos perfectos. Lo  arreglamos levantándole las alitas para arriba, para que vuele mejor. Después paramos  en un campo de maíz para hacer pochoclos. Y jugamos toda la tarde a saltar y a tirarnos en el suelo para hacernos las cosquillas.